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FOTO: LOA

 

Un velo de tristeza y desconcierto se apoderó de las decenas de familias trabajadoras que formaban parte de la sucursal 143 de la firma Carrefour, en pleno centro de la capital santacruceña. Alrededor de las tres de la tarde de una jornada que transcurría con normalidad, personal enviado desde Buenos Aires irrumpió en las instalaciones para anunciar el cese definitivo de las actividades del local, argumentando la baja rentabilidad y el elevado costo del alquiler. En cuestión de minutos, cerca de 40 empleados debieron firmar su desafectación ante una escribana, sin opción de ser reubicados.

 

 

La angustia caló hondo en el personal que dedicó casi toda su vida a esos pasillos. Hilda Chacón, empleada del comercio con casi 19 años de antigüedad, dialogó en exclusiva con Javiera Nasser Periodismo y reflejó el desconcierto generalizado tras el abrupto desenlace: "Nos dijeron ‘cerraron’. Nos hicieron firmar que estábamos desafectados y nos dejaron en la calle a más o menos 40 personas. No nos iban a reubicar". La celeridad de la medida dejó a los trabajadores paralizados frente al cierre definitivo del lugar que albergaba sus rutinas y el sustento de sus hogares.

 

Detrás de las persianas bajas quedan historias humanas atravesadas por la urgencia económica y la falta de certezas. El escenario resulta desgarrador para aquellos que se encontraban próximos a la etapa pasiva, como también para quienes deben afrontar alquileres y el sostén de sus hijos pequeños en un contexto sumamente complejo. "Hay gente que está alquilando y tiene niños; la situación es muy complicada para todos. No se lo deseo a nadie", expresó la trabajadora sobre la realidad que atraviesan sus compañeros.

 

El panorama para estas 40 familias santacruceñas es desolador y deja al descubierto la vulnerabilidad de quienes perdieron su fuente de ingreso de un momento a otro. Con la sola reubicación garantizada para el personal de jefatura, los empleados despedidos intentan asimilar el golpe mientras aguardan por el cumplimiento de las indemnizaciones. "Estamos muy mal, muy tristes... vamos a ver cómo se sigue", concluyó con resignación, sintetizando el sentimiento de un grupo de trabajadores que hoy enfrenta el futuro con absoluta incertidumbre.

 

 

Autor: admin