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La proliferación de casos de leptospirosis en Santa Cruz encendió las alarmas de los profesionales de la salud animal en la provincia. Se trata de una enfermedad infectocontagiosa provocada por una bacteria y clasificada como zoonosis, lo que implica que puede transmitirse directamente de los animales a los seres humanos, representando un riesgo potencial de cuadro grave e incluso mortal si no se aborda de forma temprana.

 

 

En diálogo con Javiera Nasser Periodismo, la médica veterinaria Agustina Cambarieri confirmó la presencia de la patología en territorio provincial y detalló la complejidad de su cuadro clínico: "Los síntomas son muy variados tanto en perros como en personas. Comienza como un resfrío, dolor de cabeza o malestar general, por lo que suele confundirse y subdiagnosticarse. Sin embargo, en estadios avanzados genera fallas renales, ictericia —coloración amarillenta en la piel y mucosas—, vómitos y orina con sangre o hemorragias".

 

 

Respecto a las vías de contagio, la especialista explicó que el reservorio principal de la bacteria se vincula a la orina de roedores y caninos infectados. El microorganismo prolifera en ambientes de alta humedad, superficies oscuras y, fundamentalmente, en acumulaciones de agua estancada o barro. "El agua estancada es la fuente directa de contagio cuando entra en contacto con los animales o las personas", precisó.

 

 

Uno de los principales obstáculos que enfrentan las clínicas veterinarias locales es la demora operativa para confirmar los diagnósticos. Actualmente, las muestras de sangre tomadas deben derivarse a laboratorios especializados en Buenos Aires, lo que genera un lapso de espera de entre 20 días y un mes para obtener los resultados. "Es un problema grave porque necesitamos abordarlo con más velocidad y seriedad al tratarse de una mascota que convive en un núcleo familiar y puede contagiar a niños y adultos", advirtió Cambarieri.

 

 

Frente a esta situación, desde el sector profesional instan a que los municipios y las autoridades correspondientes tomen intervención para formular una estadística oficial y un seguimiento epidemiológico real de la situación en las distintas localidades.

 

 

Finalmente, la profesional recomendó realizar chequeos anuales de rutina —que incluyan paneles de leptospirosis y brucelosis—, evitar el contacto estrecho como dar besos a los animales en la boca y acudir de inmediato a la consulta veterinaria ante cualquier manifestación clínica: "La leptospirosis tiene tratamiento, pero el pronóstico y la recuperación del paciente dependen de la rapidez con la que se inicie el abordaje médico", concluyó.

Autor: admin